Los paisajes de Allan Teger; realidades múltiples sobre el cuerpo

Durante la década de los 70, estuvo dedicado a la enseñanza y al asesoramiento académico en la Universidad de Pennsylvania.

Por Atziri Servin Pichardo.

Dice una ley física que “dos cuerpos no pueden ocupar simultáneamente el mismo espacio” porque la materia de la que están compuestos opone resistencia a ser penetrada. Esta misma ley puede aplicarse también a la política y a la cultura. Sin embargo, en el arte es posible que dos cuerpos ocupen el mismo espacio, con resultados sorprendentes, como lo demuestra la obra de Allan Teger (E.U, 1942).

Allan, teger, couple

A los 13 años de edad, Teger recibió como regalo su primer cámara fotográfica y se interesó por la fotografía. Así, desde la secundaria hasta la universidad fue el editor de fotografía del periódico y del anuario escolar, pero dejó de lado este gusto al comenzar a estudiar psicología. En la década de 1970, tras involucrarse en la enseñanza en la Universidad de Pennsylvania y trabajar como consejero de drogas en una clínica de Filadelfia, comenzó a sentir que los temas de viaje interior y la forma en que vemos el mundo desde la perspectiva de la psicología académica tradicional no satisfacían sus necesidades.

En esa época hubo un boom de temas como la apertura de la conciencia, la meditación, las drogas y las realidades alteradas; esto provocó que los intereses de Allan se volvieran menos tradicionales. Tras leer muchos relatos sobre experiencias místicas y realidades múltiples, se convenció de la posibilidad de que existiera más de una realidad al mismo tiempo y que todas pudieran ser verdaderas, a pesar de sus diferencias. Allan buscó demostrarlo por medio del arte y fue así que, en 1975, retomó la fotografía para mostrar la posible existencia de más de una realidad.

Tras preguntarse por la forma y estructura del universo, se imaginó a un esquiador bajando por un seno femenino. La imagen podía ser vista como un paisaje y también como un cuerpo; a pesar de sus diferencias ambas interpretaciones eran correctas al mismo tiempo; de inmediato le vino a la mente toda una serie de imágenes con la misma temática. Así surgió su serie Bodyscapes. En dos semanas consiguió una modelo y, en 1981, sin haber tomado ningún curso de fotografía, tenía ya lista su primera serie, a la que se dedicó de tiempo completo y la cual renueva continuamente.

Allan, teger, armlands

En Bodyscapes, Teger fotografía cuerpos, tanto de hombres como de mujeres y forma con ellos paisajes donde diminutos personajes practican diversas actividades. Lo particular de estas fotografías es que todas son en blanco y negro, y ninguna ha sido retocada de manera digital ni ha utilizado doble exposición; únicamente coloca juguetes en miniatura de forma directa en los cuerpos de sus modelos.

La mayor parte de las fotografías ha sido realizada con una Mamiya RB67 de formato medio y película Tri-X o T-Max, impresas en papel Ilford multigrado y la edición de coleccionista en Agfa Classic 118.

Algo de lo más interesante en estas imáenes es que, a primera vista, uno ve los paisajes, y después el cuerpo se nos presenta más evidente; porque no es el cuerpo desnudo lo que él nos quiere mostrar, más bien que el cuerpo, los personajes y los paisajes pueden convivir al mismo tiempo sin entrar en conflicto.

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INTERNARTE:

“La gente a menudo me pregunta de dónde surgió la idea. Tengo que confesar que no proviene de un interés por fotografiar desnudos o fotografía de estudio. Siendo autodidacta como fotógrafo, se originó mientras enseñaba psicología y buscaba explicar los conceptos de múltiples realidades a través de mi arte”

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