El arte del insomnio

insomnio, jean, saudek




Por Mariana Domínguez Batis.

Son las 4 de la mañana. Un sonido constante, parecido a un pequeño golpeteo, me extrae de mi sueño. Es él… No ha pegado ojo en toda la noche. El ruido es producido por el roce frenético de su pincel con el lienzo que no descansa desde hace una semana. Duerme dos o tres horas por día desde que lo conozco. Muchas de sus composiciones surgen en la soledad de las madrugadas, al igual que versos, personajes o pensamientos filosóficos eclosionaron en las noches de insomnio de Cioran, Pessoa, García Márquez, Borges, Kafka o Nietzsche.

insomnio, jean, saudek

 

Cualquiera mentiría si dijera que nunca ha tenido problemas para dormir. Todos hemos pasado alguna noche en vela por alguna u otra razón: por la emoción incontenible de nuestro primer beso, por ansiedad laboral, por alguna tristeza inmensa o angustia económica y hasta por haber bebido demasiado café antes de dormir. Sin embargo, un tipo de insomnio distinto parece haberse apoderado de la noche de varios artistas desde tiempos remotos: un insomnio ambivalente: creador y destructivo.

Los trastornos del sueño de los escritores se han reflejado en sus propios personajes. Por ejemplo, la idea de que pasamos con los ojos cerrados un tercio de nuestra vida era escandalosa para José Arcadio Buendía, el patriarca de los “Cien años de Soledad” de Gabriel García Márquez, de cuya boca salió la frase: “Si no volvemos a dormir, mejor […]. Así nos rendirá más la vida”.

No sólo para ser más productivo serviría el insomnio, sino también para dejar tiempo a la reflexión, que a veces no podemos alcanzar durante el día por tanto ajetreo y bullicio. En su texto “De noche”, Franz Kafka agradeció con estos versos al no dormir: “¡Hundirse en la noche! Así como a veces se sumerge la cabeza en el pecho para reflexionar, sumergirse por completo en la noche. Alrededor duermen, los hombres”.

Con frecuencia, los artistas padecen de insomnio, pero sueñan despiertos. En el “Libro del desasosiego”, el portugués Fernando Pessoa afirmó: “Nunca duermo: vivo y sueño o, mejor dicho, sueño en vida y al dormir, que también es vida”.

fernando, pessoa, insomnio

 

El controversial Emile Michel Cioran también llevó una vida que podría calificarse como “un collar de insomnios”, según el filósofo Gonzalo Muñoz Barallobre. Para Cioran, la abstinencia del sueño puede traer sabiduría e ideas brillantes: “Hasta que viniste tú, Insomnio, a sacudir mi carne y mi orgullo; tú, que transformas al bruto juvenil, matizas sus instintos, avivas sus sueños; tú, que, en una sola noche, dispensas más saber que los días consumados en el reposo, y, en los párpados doloridos, descubres un suceso más importante que las enfermedades sin nombre o los desastres del tiempo […]”, escribió el rumano en su “Breviario de podredumbre”.

Para otros, como Jorge Luis Borges, el insomnio podría resultar angustiante y hasta digno de horror; algo que padecía el escritor y que posiblemente deseó erradicar. Lo delineó en uno de sus poemas con estas palabras: “¿Qué es el insomnio? La pregunta es retórica; sé demasiado bien la respuesta. Es temer y contar en la alta noche las duras campanadas fatales, es la carga de un cuerpo que bruscamente cambia de lado, es apretar los párpados, es un estado parecido a la fiebre y que ciertamente no es la vigilia, es pronunciar fragmentos de párrafos leídos hace ya muchos años, es saberse culpable de velar cuando los otros duermen, es querer hundirse en el sueño y no poder hundirse en el sueño, es el horror de ser y de seguir siendo, es el alba dudosa”.

En su particular estilo, Nietzsche también discurrió en torno al insomnio productivo en “La Gaya Ciencia”: “Soñar. – O no se sueña o se sueñan cosas interesantes. Hay que aprender a estar despierto así. O no estarlo, o de estarlo, de una manera interesante”.

Después de días de leer sobre el insomnio y sobre cómo los artistas han generado grandiosas ideas a sus costillas, experimento; intento privarme del sueño a ver si puedo crear algo maravilloso… Me hermano con su incapacidad de dormir y lo acompaño noches enteras mientras pinta o graba. Al término de una semana, el balance final incluye: ojos vidriosos y rojizos, incapacidad de ilar ideas, mareo que pareciera infinito, un constante zumbido de oídos y una confusión cuasi permanente. Al final, nada genial. Al parecer lo mío son siete horas de sueño. El insomnio no me va.

emile, cioran, insomnio

REFERENCIAS

1. García Márquez, Gabriel. Cien años de soledad. Ed. Origen. México, 1983.
2. Kafka, Franz. La muralla china. Cuentos, relatos y otros escritos. Alianza Editorial. Madrid y Emecé Editores Buenos Aires, 1980.
3. Fernando Pessoa. El libro del desasosiego. Ed. Seix Barral. España, 1984.
4. Cioran, Emile Michel. “Invocación al insomnio”, en Breviario de podredumbre. Ed. Taurus, 1981.
5. Borges, Jorge Luis. “Dos formas del insomnio”, en La cifra. Alianza Editorial. Madrid, 1982.
6. Nietzsche, Friedrich. La Gaya Ciencia. Ed. José J. de Olañeta. España, 1984.

Facebook Comments

Be the first to comment on "El arte del insomnio"

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*


Powered by WishList Member - Membership Software
A %d blogueros les gusta esto: