Un cuento de hadas digital

maggie, taylor, mujer, invisible

Por Atziri Servín Pichardo.

En este mundo donde ya casi nada nos sorprende y donde casi todo se ha visto, vale la pena poner a trabajar nuestra creatividad para atraer miradas hacia nuestro trabajo. ¿Qué pasa con la fotografía digital contemporánea? En la mayoría de los casos, cuando vemos estas imágenes pensamos que fueron trabajadas o que les dieron algún retoque con Photoshop. Si bien todos hemos recurrido a algún programa de diseño para editar nuestras imágenes, podríamos no sólo quedarnos en este nivel. La fotógrafa que hoy les presentamos se vale principalmente de este tipo de herramientas para crear una obra que parece sacada de un cuento de hadas.

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Inspirada en los cuentos para niños, Maggie Taylor (Ohio, 1961) trabaja la fotografía desde el arte digital, siendo Adobe Photoshop su principal herramienta de trabajo. Luego de haber estudiado filosofía en Yale (1987), obtuvo una maestría en fotografía por la Universidad de Florida. En un principio su obra se centraba en fotografiar naturaleza muerta, para luego usar la computadora para crear sus imágenes mediante el uso de programas de edición digital; en dicho proceso utiliza fotografías y cualquier tipo de imágenes y obtiene resultados que parecen sacados de un sueño surrealista, con un toque encantadoramente perturbador.

Desde hace poco más de ocho años, Taylor cambió la cámara tradicional por un escáner y su computadora para registrar e interpretar objetos de su propia colección. Suele frecuentar mercados y tianguis callejeros en la búsqueda de ferrotipos y juguetes que parezcan tener alguna historia por contar. Trabaja de manera espontánea e intuitiva, tratando de obtener imágenes que contengan algún contenido narrativo misterioso. En sus fotografías no hay un significado único, son como una especie de acertijo o poema abierto que intenta provocar al espectador.

El proceso por medio del cual crea sus imágenes es el siguiente: en su estudio escanea por separado cualquier clase de imágenes y objetos que llamen su atención, utiliza el escáner casi siempre con la tapa abierta para obtener textura con la luz, posteriormente las combina con otras fotografías en hasta 40 diferentes capas manipuladas y acomodadas con ayuda de Adobe Photoshop. Suena fácil: escanear, juntar, editar, pero es más laborioso de lo que parece; para empezar necesita un buen equipo, ya que sus imágenes pueden iniciar con 50 mb y terminar pesando la increíble cantidad de 500 mb; de igual forma, este tipo de trabajo le lleva bastante tiempo; en superponer imágenes puede demorarse desde algunas semanas hasta seis meses. El detalle final se encuentra en la impresión: ella utiliza papel de superficie mate con una ligera textura para que parezca más un grabado o pintura en lugar de una fotografía.

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Su trabajo está lleno de símbolos: agua, alas, pescados, cabezas cubiertas, eliminadas, distorsionadas o sustituidas por otros elementos; todo situado en escenarios increíbles, de colores púrpura, aguamarina, verde musgo y en situaciones que no concuerdan con nuestra lógica, todo esto pareciera sacado directamente de su imaginación o de algún sueño.

Maggie considera que, aun cuando su trabajo no ocupa una técnica tradicional, sí puede ser considerados como fotografía por dos motivos: el primero es porque, en principio, su trabajo involucra una cámara fotográfica que da pie a la mayoría de su producción de imágenes, esta cámara no es la suya, es la del fotógrafo que tomó aquellos ferrotipos de más de cien años; en segundo lugar, habría que pensar cuál es el principio de la fotografía y del funcionamiento de su escáner, las imágenes producidas por estos aparatos se dan gracias al registro de la luz que ambos utilizan.

A pesar de que su trabajo utiliza técnicas digitales, podemos ver que ella crea toda una escena cuidando cada detalle. Sus composiciones están pensadas y trabajadas de forma manual, como cualquier otro arte; detrás de ese “click” hay todo un proceso creativo plenamente consciente inspirado en los sueños. Su obra se encuentra entre la fotografía y la pintura, no es una cosa pero tampoco es la otra, se encuentra en el punto medio. Maggie se aleja deliberadamente de la fotografía tradicional y del arte puramente digital para crear un choque en el espectador.

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INTERNARTE:
– El ferrotipo es una técnica fotográfica creada en 1852 y muy popular al ser tomada en plazas públicas, se conseguía al colocar el positivo sobre alguna base de metal o acero usado como soporte del colodión.

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