Fernando Brito: la muerte trasformada en poesía

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La violencia es el arma de los cobardes
ANONIMO

Por Sergio Trejo.

Cuántos de nosotros hemos sido robados, engañados, atemorizados; cuántos hemos sufrido discriminación por nuestra apariencia e ideología; cuántos hemos sido encarcelados o reprimidos por protestar, y cuántos han sido asesinados por estorbar o no entrar en el juego absurdo del silencio ante las políticas económicas que a todos nos aquejan; es aquí donde nace la violencia, una violencia tanto física como emocional.

Tus pasos se perdieron en el paisaje
Tus pasos se perdieron en el paisaje

Habitamos un México inconcluso, que en sus más de 500 años no se ha consolidado como nación. Un México mutilado, violado, saqueado, despedazado culturalmente, con una población dividida en dos clases sociales. Sería interminable narrar lo que ya todos conocemos, pero todo ello es parte de la cultura de la violencia, la cultura de este México bárbaro en que vivimos.

Un ejemplo de esta cultura es la obra de Fernando Brito, fotógrafo nacido en Culiacán Sinaloa, que estudió mercadotecnia y cursó diferentes talleres de fotografía. La necesidad lo orilló a aceptar un trabajo como fotoperiodista, labor demasiado peligrosa en este país, especialmente en la zona geográfica donde él se desempeña. Su primer trabajo como fotógrafo lo desempeñó en un diario donde lo principal era la nota roja, sin embargo pronto comenzó a desarrollar una obra personal que presenta una mirada distinta del contexto de sangre y muerte que domina esta región del país.

Tus pasos se perdieron en el paisaje
Tus pasos se perdieron en el paisaje

Brito afirma que, para denunciar o trasmitir lo que pasa, y para evitar que las tomas que había capturado (y que tanto le dolían) se quedaran archivadas o convertidas simplemente en cifras o estadísticas, se enfocó en disfrazar de arte los cuerpos mutilados ya sin vida. Con la intención de que su denuncia de los hechos trascendiera, trasformó las brutales escenas en imágenes visualmente estéticas, ayudado de la velocidad, el desenfoque o el juego de luces y sombras.

Todas sus imágenes muestran una realidad trágica, sin embargo, muchas de ellas tienen algo de poético. Eso es lo que realmente perturba al espectador ante ellas, pues su visión no se recrea en la sangre y lo grotesco de los cadáveres, sino en un tratamiento limpio, sereno y distante de unos cuerpos sin vida que integran el paisaje de forma cotidiana, como si fueran elementos naturales, como un tronco, una piedra o un arbusto.

Fernando Brito, que durante los últimos años ha ganado innumerables concursos de fotografía, entre ellos el World Press Photo, comenta que en esta época en que la violencia se vuelve parte del día a día, la muerte pasa hacer un espectáculo más.

Tus pasos se perdieron en el paisaje
Tus pasos se perdieron en el paisaje
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