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La flor que defendió el diálogo

Por Nancy Guadarrama Leal.

Era una escena extraordinaria:
una chica de 17 años que les decía:
“Pueden aplastar esta flor pero
somos hermanos, podemos hablar”.
No era la chica quien temblaba
frente a las bayonetas, sino los soldados.

En octubre de 1967, en Washington, se capturó una de las fotografías más emotivas para la historia de la humanidad. Marc Riboud fue el responsable de dicho acontecimiento. Durante “la mayor protesta contra la guerra de Vietnam”, una joven de diecisiete años mostraba una flor a los soldados que apuntaban con sus armas, mientras defendía el diálogo. A pesar de estar sola, frente a las bayonetas de los militares, según el mismo Riboud, ella no tenía miedo.

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Dicha fotografía se convirtió también en una especie de estandarte para la cultura hippie, que en ese momento estaba en boga; no sólo la imagen de la flor que la muchacha ofrece era representativa para la ideología de los años sesentas, sino también lo que la joven dijo a los soldados formaba parte de una revolución ante lo que sucedía contextualmente.

La fotografía es emotiva porque contrapone dos mentalidades; aun cuando los soldados estaban o no a favor de la guerra, son una representación de ella, mientras que la joven, despersonalizándola, se convierte en una representación de la anti-guerra. Además de los objetos que cada quién sostiene: la guerra, en mayor número, bayonetas; la paz, siendo sólo una, una flor. De esta manera, la imagen no sólo habla de la guerra y la paz, también expone a la primera más numerosa, mientras que la segunda está solitaria, pero de pie.

Por otro lado, es de suma relevancia tratar los gestos y la posición de la muchacha: sus ojos que suplican sin hablar, la altura de sus brazos, la posición en la que sostiene la flor, el color y la forma de ésta vuelven a la fotografía más dramática; además, por supuesto, del blanco y negro que hacen más intensa a la imagen. Tiene una carga positiva y negativa, en términos acordados como lo bueno y lo malo.

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En la fotografía, la guerra, representada por los soldados, está en su mayor parte obscura (en gran medida tiene qué ver el uniforme de los militares); en contraste, el lado derecho de la imagen, muestra a la joven que, a pesar de tener el cabello negro, tiene como fondo el cielo, que sumado a su blusa, el color de su piel y la flor, le dan mayor luz.

Con lo anterior, no es sorprenderte que Muchacha ofreciendo una flor a los soldados se haya convertido en una fotografía relevante que representa un momento de la historia, pues deja de ser una fotografía documental y le da un sentido, al mismo tiempo que explica lo que sucedía en 1967.

Por sorprendente que parezca, un solo instante, aún sin sonido o algún texto, aunado a una percepción delicada del fotógrafo, se convirtió en un ícono de protesta y un grito de paz.

Riboud, Marc, fotografo

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