Creatividad y locura no son iguales, pero cómo se parecen

locura, dali

Por Atziri Servin Pichardo.

La naturaleza en el sujeto debe dar la regla al arte, esto es,
el arte bello sólo es posible como producto del genio.

I. KANT

La obra de arte siempre nos ha maravillado al llevarnos de viaje por mundos inimaginables o ayudarnos a reconocer nuestros más profundos sentimientos; sabemos que la labor del artista no es cosa fácil, pero pocas veces reflexionamos acerca del proceso de crear, no me refiero a la técnica, sino a lo que muchas veces rodea la mente de esos creadores. Hablemos pues de la mente detrás del artista y su creación.

locura, bosco

Para empezar, partamos de la idea de creatividad que supone un ir más allá de lo conocido, ampliando límites con originalidad, plasmando nuestra identidad con el único propósito de expresarnos; la mayoría de los artistas destacan por tener un pensamiento divergente, intuición y comprensión súbita, una curiosidad insaciable e intereses variados, con tendencias hacia la desobediencia y transgresión.

En este sentido, el filósofo alemán Immanuel Kant (1724-1804) aseguraba que el “genio” es aquél que posee talento (entendido como un don natural) que permite que sus creaciones sean consideradas como arte, esta capacidad del genio es una capacidad a priori (el conocimiento que no depende de la experiencia) dada a los individuos por la naturaleza. Este talento que posee el genio es dado de manera arbitraria de manera natural, en la medida en que no sabemos porque a algunas personas nacen con este don y otros no.

Es este genio el único capaz de producir arte bello sin que pueda establecerse alguna regla según la cual se pueda juzgar su belleza, al no poder establecer tales reglas entonces el arte no puede ser enseñada por medio de un método, se puede transmitir su mensaje y su proceso de producción más no su proceso creativo; pues el genio no podrá nunca explicar el procedimiento que siguió con todos los por menores incluidos en el proceso mismo de la creación de su obra, ya que no imposible que un genio pueda mostrar con detalles cómo encontró y se le manifestaron sus ideas.

Kant asegura que el genio y el aprendizaje (que no es más que imitación) se oponen radicalmente, es por eso que la inteligencia encargada del aprendizaje no puede pertenecer al genio. Es por ello que Kant considera al genio y su habilidad como imposible de comunicarse y aprehenderse por otros sujetos.

Durante el siglo XX, algunos padecimientos mentales más comunes dejan de ser un tabú, por lo que son asumidos como elementos constitutivos de los sujetos, algunos considerados como artistas destacados.

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Creatividad y locura no son iguales, pero cómo se parecen. Pensando en que la RAE define la “locura” como la privación del juicio o del uso de la razón o como una acción que, por su carácter anómalo, causa sorpresa; podemos con facilidad equiparar la locura con la creatividad en el sentido en que ambas implican un estado más allá o aparte de la razón, diferente a lo conocido y enigmático; que permite al artista avanzar hacia estados de la razón pocas veces explorados por la misma, adentrándose en lo desconocido, explorando nuevos horizontes, huyendo de lo establecido al tiempo que se le cuestiona. Pensando en que el genio de Kant es el sujeto creativo, y que la creatividad tiene aspectos similares a la locura, podríamos en cierta medida, equiparar al genio con el loco.

Existen ciertos aspectos de enfermedades de la mente, como en el caso de las manías, que proveen de creatividad al sujeto permitiéndole modificar la realidad bajo periodos de lucidez, actividad, energía y fluidez de ideas; el extremo contrario es el caso de la soledad, con un aumento y profundización de la experiencia, componente dramático de la creación son lo que caracterizan al depresivo, enfermedad que comúnmente padecen los artistas.
Si el arte es la expresión del mundo emocional del artista y si consideramos que trasciende toda razón y toda lógica; supera las leyes del lenguaje y percibe de manera diferente la realidad, entonces la locura y el artista tienen mucho en común; pues la locura implica sobrepasar esa ligera frontera entre ambos extremos.

El arte trabaja en ese terreno, entre lo que conoce y no, entre la pasión y la razón, lo evidente y lo oculto, aquello que se dice y lo que se calla. Los locos no son sólo esas personas que están recluidas en hospitales para enfermedades mentales, son también esos sujetos desequilibrados e incomprendidos que han pasado a la historia por sus pintar cuadros, componer música o escribir poesía dejando de manifiesto esa curiosa relación entre locura y arte.

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