Consejos para imprimir fotografías de gran formato

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Por José Alfredo Sánchez Valenzuela.

Antes de hablar del gran formato, es necesario que conozcamos los tamaños de impresión estándar que se manejan en fotografía y que por lo general se imprimen en cualquier laboratorio fotográfico. Éstos se miden en pulgadas y son: 4 × 6, 6 × 8, 6 × 9, 8 × 10, 8 × 12, 11 × 14, 16 × 20, 20 × 24 y 30 × 40.

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Es muy importante que siempre tengamos presentes estas medidas al momento de imprimir cualquier fotografía. Otro punto muy importante es que en todas las cámaras digitales se tiene una proporción de imagen más o menos similar a los tamaños 4 × 6, 6 × 9 y 8 × 12.

En estas medidas prácticamente respetamos 100% la imagen, pero esto no es necesariamente lo adecuado; posiblemente se quiera hacer sólo la impresión de cierta área de la toma, así que se puede jugar con otros tamaños de impresión. Otro detalle sumamente importante al momento de hacer estos cortes es que se debe mantener cierta resolución (dpi o puntos por pulgada) para que la imagen no pierda calidad. Estas ediciones siempre se deben realizar en programas de diseño como Photoshop para tener un control real del tamaño de imagen y cuidar que éste sea correcto.

En lo que respecta las bobinas de papel que se utilizan en los laboratorios, éstas admiten papeles de 4 x, 6 x, 8 x, 11 x, 20 x y 30 x. Si estos conceptos se entienden, será fácil hacer impresiones de gran formato; la clave está en los dpi. En la actualidad, las cámaras fotográficas, principalmente las tipo réflex, cuentan con más de 18 MP y con salida de 76 dpi; así que no se deben tener problemas para imprimir en tamaños 11 × 14, 16 × 20, 30 × 40 o mayores.

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Otro aspecto muy importante es tomar fotografías con la capacidad máxima de pixeles que tiene la cámara (JPG fino) o trabajar con formato RAW. La tercera opción es grabar en JPG y RAW; esto asegura tener archivos más grandes y de mayor calidad. Los archivos RAW se consideran originales y de ahí se pueden obtener copias para hacer impresiones; si por algún motivo se llega a estropear una copia, sin problemas se puede hacer una nueva, sin la preocupación de perder archivos importantes.

Si la impresión de la imagen se va a hacer en un laboratorio, también es importante tener una primera referencia de la imagen, para poder hacer ajustes con el laboratorista, la relación con él debe de ser de mucha confianza para tener resultados satisfactorios. Además es muy importante llevar los archivos en RGB, si se tienen en CMYK se tienen que convertir a RGB, porque si no se tendrán problemas en la calidad de los colores.

Otro medio para imprimir una imagen es con una impresora de calidad fotográfica o profesional; las ideales para este tipo de impresión son las de inyección de tinta. En este caso, se debe de saber utilizar muy bien un programa dedicado al diseño para hacer los ajustes de impresión necesarios. En esta forma de trabajo los archivos deben estar en CMYK; con este modo de color se tiene una gama mucho mayor que en RGB, al contrario que en el minilab de los laboratorios fotográficos. Al trabajar con inyección de tinta existen muchas ventajas, ya que podemos imprimir en diferentes tipos de papeles, dependiendo de las características de la impresora o plotter que se utilice, también se puede obtener el tamaño de impresión que uno desee; la única restricción es el ancho de impresión del plotter.

Si se van hacer impresiones de 11 × 14, 16 × 20 o 30 × 40, lo ideal es trabajar con archivos de 200 a 300 dpi, para mantener una calidad de imagen óptima.

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