El juego en el arte

alexander, calder, circo, maqueta

No podemos ser nada sin jugar a serlo
JEAN-PAUL SARTRE

Entro a la habitación y lo encuentro ahí, en medio del caos. Me mira desde el interior de su palacio, construido con una caja, algunas almohadas y una cuerda: “Cuando crezca va a ser arquitecto”, comenta su madre con orgullo. Yo sólo sonrío, a sus cuatro años de edad me niego a pensar que su destino está trazado, prefiero mirar su juego, ese mundo en que las posibilidades son infinitas.

alexander, calder, circo, maqueta

Siempre he sido fanática de jugar con niños. Su manera de mirar el mundo como un descubrimiento constante me contagia cierto asombro que jamás he sentido al conversar con un adulto. Y es que, a través de sus juegos y juguetes, me recuerdan que es posible mirar el mundo con libertad y creatividad.

Algo similar me sucede con el arte. Descubrir lenguajes nuevos, formas creativas de pensar, e interactuar con la realidad, renovarla e interpretarla a partir de recursos como la ficción o la ilusión, son algunos de los aspectos que tienen en común el arte y el juego. En sus “Cartas sobre la educación estética del hombre” (1795), Friedrich Schiller compara el impulso de nuestros juegos infantiles con aquél que lleva al artista adulto a crear; si llevamos esta idea al extremo, todo arte tiene su origen en el juego.

Desde una perspectiva adulta suele pensarse que jugar es sólo una distracción, un lapso que nos permitimos para descansar un poco de aquellas cosas que son “verdaderamente importantes”. Sin embargo, el juego es una de las primeras actividades mediante las que nos vinculamos con el mundo y, en este sentido, es una de las más formativas para nuestra forma de pensar y actuar.

alexander, calder, circo, marionetas

Por otro lado, los juegos y juguetes, además de una función educativa y lúdica, también tienen un infinito potencial estético, por lo cual muchos artistas han desarrollado su obra con plena conciencia y vocación lúdica. Un ejemplo claro de ello son los artistas de las vanguardias, surrealistas y dadaístas concebían el proceso creativo como un juego que cualquiera podía practicar.

Así se desarrollaron técnicas como el collage o la escritura automática que invitaban a crear a partir de la espontaneidad y la libre asociación. Otros creadores como Calder o Duschamp fueron pioneros en invitar al espectador a jugar e interactuar con las piezas artísticas, con lo que dejaron de lado la solemnidad a favor de lo lúdico.

Este ejercicio de creatividad y libertad permanece en el arte en diversas manifestaciones. En honor a ellas, esta semana de día de reyes recordamos nuestra infancia hablando de algunos artistas que vuelven a esta forma primordial de conocer las cosas. Los invitamos a jugar con nosotros.

Alejandra Delgado.

detalle, alexander, calder, circo

Facebook Comments

Deja un comentario