Josef Koudelka, la sutileza del dolor ajeno

koudelka, exiles

Por Manuel Mendes.

¿Qué es marcharse, tener miedo, amar, vivir como una sombra, perder una pierna, engordar, rezar, consolar, llorar, esperar, jugar, recogerse, llevar flores a los muertos, proteger a un hijo, sonreír, ser detenido, tocar el violín…?

Bernard Cuau.

Este epígrafe del crítico francés Bernard Cuau nos conduce a la maravilla de la obra del fotógrafo Josef Koudelka. El blanco y negro en sus fotografías es la abstracción, no la realidad. Aunque tomaba la realidad, le interesaba más utilizarla para hacer algo distinto de la documentación. Aunque en este mundo existe el horror, el fotógrafo nos muestra que siempre hay esperanza y dulzura como en aquella imagen del beso que un niño le da inocentemente en la mejilla a la virgen María como si fuera el hijo que acaba de morir en la cruz. O esa otra imagen del diálogo perpetuo entre un hombre y un caballo, que puede pasar desapercibido para aquellos que tienen prisa.

koudelka, exiles
Premio Hasselblad 1992.

¿Quién es este hombre siempre alerta y listo para aprovechar esas oportunidades que pueden ser las más reveladoras?

Nació un 10 de enero de 1938 en Moravia, región eslava que formaba parte de la desaparecida Checoslovaquia y actualmente es parte de la República Checa. Estudió ingeniería aeronáutica, carrera que desarrolló junto a la fotografía, cuya práctica inició con una cámara Rolleiflex usada. De ahí el camino a su primera exposición fotográfica que le abriría las puertas a su eterno andar entre las imágenes. Koudelka tuvo la oportunidad de aprender el oficio en el teatro; como fotógrafo de escenario se dio cuenta que no podía apresurarse, prever, volver a empezar. En los ensayos como en las presentaciones se producía el ceremonial casí immutable, todo cambiaba y al mismo tiempo todo permanecía estable para permitir lo básico: comprender lo que es en fotografía un momento intenso. Un momento que puede marcar la diferencia ente el recuerdo y el olvido.

Dándose cuenta que no podía crecer más como ingeniero a pesar de su fascinación por los aviones, dimite para dedicarse de lleno a ese amor que le tenía a la cámara fotográfica. Koudelka se interesa “en la foto que puede contar diferentes historias a diferentes personas”.

Su trabajo desarrollado entorno al pueblo gitano fue parteaguas en el lozano inicio de su carrera fotográfica. Amante de la música gitana, su interés lo llevó a fotografiar el quehacer cotidiano de estos pueblos. Trabajar en los pequeños lugares donde ellos vivían le ayudó a separar lo escencial de lo no escencial. Koudelka afirma de los gitanos lo siguiente: “ellos entendieron que sí me gustaba su música, seguramente me gustaría algo más”.

koudelka, perro

Llámese capricho del destino o casualidad, Koudelka regresa a Praga después de tomar fotografías a gitanos, un día antes de la invasión del ejército del Pacto de Varsovia. Ese momento conocido por la historia universal como la “Primavera de Praga” es trascendental en su obra. Escéptico al principio, se da cuenta que tanques y soldados están ocupando las calles de Praga. Dos cámaras Exakta de 25 mm y 35 mm son toda su herramienta en ese momento de pesadumbre. En las calles Koudelka tenía no solamente que mostrar temple, sino que tenía que reaccionar ante sucesos excepcionales y saber cuál era el momento indicado para encuadrar y disparar.

Ian Berry uno de los pocos fotógrafos occidentales que se encontraban en Praga esa semana dijo: “el único otro fotógrafo que vi era un maniático absoluto que tenía un par de cámaras viejas colgando del cuello y una caja de cartón sobre sus hombros. Él se acercaba a los rusos, se trepaba a los tanques y los fotografiaba abiertamente. Tenía el apoyo de la multitud que lo rodeaba cada vez que los rusos intentaban confiscar su película. Sentí que ese hombre era la persona más valiente o más loca en los alrededores.”

Aquella “Primavera de Praga” retratada por él, no sólo es un producto de esa época, es también al mismo tiempo una reacción a lo vivido. Lo que hizo en Checoslovaquia no fue retratar una guerra…retrato la vida, el país, el dolor del pueblo. No estaba ahí como un reportero más, estaba porque le concernían los sucesos. A Koudelka como a otros tantos de sus compatriotas no le quedó más remedio que abandonar su país. Exiliado, nómada y solitario se convertiría en el hombre de los lugares precarios, de los destinos inciertos, de los silencios avasalladores.

Alguna vez cuestionado sobre lo que esos viajes y el exilio le habían dado a su vida, Koudelka respondió: “Hay cosas en mi vida que no quería que sucedieran, pero ocurrieron. Las he aceptado. Pero ¿sabes cuál es la cosa más importante que puedes aprender de la fotografía? Que del negativo se hace el positivo. Y hay que trasladar eso a la vida y afrontarla así.

koudelka, gitanos
Retrato de la comunidad gitana de Europa del este.

Fotografías:Koudelka/Magnum

Bibliografía

Josef Koudelka. Introducción de Bernard Cuau, Colección Photo Poche, Centre National de la Photographie, París, 1984.

Prague 1968. Fotografías de Joself Koudelka.Texto de Petr Král. Centre National de la Photographie, París, 1990.

Revista Aperture “Entrevista a Joself Koudelka” por Melisa Harris. No. 192, 2008.

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