La configuración del miedo

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Me desperté con un principio de terror.
Seguí tumbado, con el corazón latiendo de prisa,
intentando descubrir qué me había asustado.

WILLIAM BURROUGHS

Es un sueño recurrente. Estoy en mi habitación esperando algo que desconozco. Por la ventana puedo observar que el sol comienza a ocultarse y el cielo toma una tonalidad rojiza. No sé qué es pero sé que ya está cerca y vendrá por mí. Trato de calmarme sin conseguirlo. “Ya viene”, me repito mientras corro a cerrar la puerta. La habitación poco a poco ha quedado en penumbra, ahora puedo escucharlo, su respiración agitada lo delata, ya está aquí aunque no puedo verlo.

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El Perro Andaluz de Luis Buñuel

Muchas veces el miedo esconde algo que se encuentra velado. Hace aparecer cosas que sabemos, pero que en su aparición cambian de cualidad, se convierten en algo terrorífico. Esta experiencia ocasiona que se borren los límites entre la fantasía y la realidad, de modo que aparece lo que debería permanecer velado. Debido a esta cualidad misteriosa, este sentimiento ha cautivado al ser humano, que ha intentado interpretarlo a partir de diferentes manifestaciones culturales.

El arte ha sido uno de los medios principales para llevar a cabo esta tarea reveladora, ya que explora territorios de la psique humana que permanecen ocultos para otras disciplinas. Desde el arte religioso y sus representaciones de los terrores del infierno, hasta las manifestaciones contemporáneas, en las que el artista se enfrenta a la difícil tarea de revelar lo siniestro de manera cada vez más manifiesta, el miedo, en todos sus aspectos, se ha revelado en las representaciones artísticas. Así, la humanidad se regocija en sus miedos, y crea diversos imaginarios en torno a ellos.

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Papa Inocencio X de Francis Bacón

El momento se hace cada vez más inminente, de algún modo puedo sentir que se acerca pero no sé desde dónde vendrá su ataqué. No puedo soportarlo, cierro los ojos y siento su respiración. Permanezco así largo rato sin que nada pase, sólo esa respiración agitada que no cesa. Finalmente me decido, tomo valor y abro los ojos. Entonces me doy cuenta: estoy sola en la habitación, mis manos se han vuelto unas garras rojas, la respiración agitada viene de mi interior.

Alejandra Delgado.

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