La imagen es de quien la trabaja

Fotografía, Revolución e Ideología

Por Atziri Servin Pichardo.

En México, uno de los movimientos armados más documentado ha sido la Revolución Mexicana que, gracias a sus fotografías, creó a los más grandes íconos sociales que la historia y la sociedad se han encargado de mitificar. La fotografía producto de la Revolución mexicana puede analizarse de dos formas: por el compromiso de ellos ante la causa y en sus imágenes como ícono de la historia.

El General Zapata, Francisco Villa, la soldadera, el niño artillero, todos ellos se han convertido en íconos de la lucha social, en gran medida gracias a los fotógrafos que decidieron documentar el movimiento revolucionario, fotógrafos independientes o agencias.

Aun cuando los hermanos Casasola acapararon, más que la producción, la difusión de la imagen fotográfica producto de la Revolución mexicana, no fueron ellos los autores de dichas imágenes, sólo lograron monopolizarla, al incluir en su archivo las imágenes publicadas en los periódicos de la época o por fotógrafos independientes, quienes les cedían los derechos de sus obras.

Mujeres soldaderas
Mujeres soldaderas

Los fotógrafos que decidieron documentar los hechos sucedidos durante la Revolución se identifican por un fuerte compromiso con la causa social, en lugar de centrarse en la objetividad. Dado que los caudillos notaron rápidamente la importancia de los medios masivos en la comunicación y difusión de sus ideales, decidieron reclutar fotógrafos para difundir su causa y construirles una imagen.

Fue así como los fotógrafos utilizaron su arte y capacidad técnica para expresarse, al tiempo que su material era reconocido y remunerado (expresarse por medio de imágenes técnicas cuesta dinero, es por ello que comenzaron a cobrar por los gastos de material y equipo); los fotógrafos buscaron ser patrocinados por algún caudillo, entre más dinero tuvieran éstos para gastar en municiones más podrían pagarle al fotógrafo.

Otras formas de comprometerse con la causa eran trabajar para alguna revista ilustrada o agencia de fotoperiodismo; tener un estudio fotográfico o negocio cinematográfico; ser empleado por alguna institución o vender las imágenes a alguna publicación sin tener que laborar en ella.

Villa y Zapata en la silla presidencial
Villa y Zapata en la silla presidencial

Con todo esto no debemos creer que todos eran fotógrafos comprometidos con la causa, como en todas las guerras, había quienes se escudaban en la neutralidad para apoyar la ideología porfirista por medio de la fotografía. Existieron más fotógrafos constitucionalistas que produjeron más material porque el ejército constitucionalista tenía más capital, por tanto, podía pagar más y mejor personal.

Del lado de los caudillos, podemos pensar en Jesús Abitia como el “fotógrafo constitucionalista”, Amando Salmerón como el “fotógrafo zapatista”, o los hermanos Cachú como los “fotógrafos villistas”.
Tan importante fue la Revolucionario en el ámbito social que muchas de las fotografías tomadas durante el movimientos se han vuelto un ícono en las luchas sociales posteriores, podemos encontrarlas tanto en propaganda partidista como en las movilizaciones disidentes.

Dichas imágenes se han convertido en estandartes del pueblo por consenso popular, dadas todas sus referencias simbólicas: gente del pueblo que se levantó en armas contra el gobierno opresor, gente como nosotros que decidió poner un alto a la dictadura. Estos íconos se han vuelto los símbolos del pueblo, de la lucha social, de la mujer inconforme y el hartazgo popular.

Niño soldado en la revolución
Niño soldado en la revolución

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