valle de bravo, pueblo

Valle de Bravo, simplemente es el destino perfecto.

Por Paulina Rojas.

¿Qué es lo primero que te viene a la mente cuando lees “Valle de Bravo”? A mí me viene a la mente diversión y fin de semana agradable.

Pues sí, Valle de Bravo es reconocido como pueblo mágico de nuestro país y es uno de los destinos turísticos más buscados por aquellos que no tienen tiempo para ir lejos de la ciudad, pero gustan de pasar un buen fin de semana lleno de emoción. Además de tener una infinidad de actividades para hacer, Valle de Bravo te ofrece precios muy accesibles.

¿Ya te gustó la idea? Pues te contaré más de este lugar tan bello para que te animes a conocerlo.

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Un poco de historia…

Se sabe que los primeros habitantes del municipio de Valle de Bravo, en el Estado de México, fueron los Matlalzincas. Esta civilización se estableció en los actuales barrios de Santa María Ahuacatlán, La Peña y Otumba.

En 1432, el rey azteca Axayácatl conquistó la región estableciendo el último bastión azteca, el cual hacía frontera con el imperio tarasco; un siglo después cayó en manos de los conquistadores.

En 1539, el franciscano fray Gregorio Jiménez de Cuenca fundó San Francisco Temascaltepec del Valle; por ello se convirtió en el patrono del lugar.

En 1839 pasó de ser una Villa a ser un Valle, y es en 1861 que se le nombra como lo conocemos actualmente: Valle de Bravo. En 1971 se le reconoció ahora como Ciudad Típica de Valle de Braco.

El lago es producto del embalse de la presa Miguel Alemán que data de 1955. Actualmente este lago es uno de los principales atractivos del lugar por la inmensidad de actividades que se pueden realizar en él.

La fisonomía del poblado es única y revela cierta influencia michoacana que usa madera, adobe y ladrillo, muros blancos, guardapolvos, tejados con aleros, portales y balcones; sello característico de las construcciones.

Al noroeste de la zona poblada se encuentra el promontorio rocalloso “La Peña”, donde se encuentran restos prehispánicos, esculturas de serpientes, pinturas rupestres y algunas otras piezas arqueológicas.

Durante la Revolución Mexicana, Valle de Bravo era considerado el municipio más importante de la región. Esto fue gracias a que su ubicación lo convirtió en blanco de las huestres revolucionarias. En varias ocasiones fue testigo de muerte y destrucción debido a los ataques de zapatistas y carrancistas.

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¿Qué hacer?

Valle de Bravo es el destino perfecto para todos aquellos que les gusta realizar actividades extremas.

Las principales actividades son posibles gracias al lago, ejemplo de esto son la tabla-vela, las embarcaciones que van de uno a dos metros de largo y el esquí acuático.

Para aquellos que les gustan las cosas un poco más tranquilas, también hay gran variedad de actividades a realizar como caminatas y paseos a caballo en los montes cuyas cimas permiten apreciar asombrosas y bellas vistas del valle y la población.

“La Peña” es una enorme piedra a la que puedes subir en un corto viaje de treinta minutos a pie mientras disfrutas de la vista.

Y hablando de alturas, Monte Alto es uno de los puntos de despegue de ala delta y parapente más concurridos de México; y el Peñón, a 14 km del valle, es un lugar de vuelo libre con gran reconocimiento internacional.

Cuando la noche cae, Valle de Bravo sigue en pie gracias a la gran cantidad de bares que ofrecen un ambiente de fiesta que propicia las ganas de bailar.

Además puedes apreciar dos hermosas cascadas conocidas como Velo de Novia y Cascada Río el Molino.

Entre todas estas también se encuentran el golf, gotcha, tennis, alpinismo, go-karts, kayak, veleo, ecoturismo, cuatrimotos, spas, entre muchas otras divertidas y reconfortantes actividades.

¿Qué comer?

Cuando visites Valle de Bravo, sin duda tienes que probar la gran variedad de gastronomía que ofrece como el mole de guajolote, la cabeza de cerdo y res en vapor, la trucha, la lobina, la barbacoa y consomé de borrego, carnitas de cerdo, tamales y atoles de guayaba, zarzamora y alpiste.

La Cecina Vallesana de res natural (sal y aceite) y enchilada de cerdo acompañada de frijoles refritos con queso y crema de rancho o con pan de torta; tamales de frijol, capulin o de charal y las campechanas, son platillos tradicionales que debes probar para completar tu visita a Valle de Bravo.

En cuanto a bebidas, también hay de dónde escoger, como el pulque natural, la “sambumbia” zende y los licores de frutas de la región como membrillo, guayaba, anís y el amargo.

Aguas fresas, ates y nieves son parte de esta lista de platillos exquisitos del lugar.

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¿Cómo llegar?

Para llegar a Valle de Bravo desde Ciudad de México la ruta más común es salir hacia el poniente por el Paseo de la Reforma, tomando la carretera a Toluca, y atravesar dicha ciudad para luego dirigirse hacia Temascaltepec, pasando a un lado de Xinantecatl, elNevado de Toluca, un volcán inactivo y ocasionalmente nevado, y después seguir las indicaciones. Alternativamente, desde Toluca puede tomarse la carretera a Zitácuaro y después seguir las indicaciones.

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