Vidente/ invidente

vidente, invidente

Ser ciego significa entrar conscientemente
en el olvido estético para recobrar detrás nuestro […]
una mirada inédita, aquella de lo posible.
EVGEN BAVCAR

Estamos acostumbrados a confiar en lo que vemos. La mirada constituye el testimonio privilegiado de aquello que consideramos verdadero. “Hasta no ver no creer” sentenció Santo Tomás, el gran escéptico, de modo que todo recelo y suspicacia parecieran desaparecer ante el poder de lo visible.

No obstante, la tradición occidental también nos ha enseñado a desconfiar de la mirada. Platón, en el mito de la caverna, hablaba del mundo visible como un mundo de ilusiones, sombras de otra realidad superior, la de las ideas. Del mismo modo, diversas tradiciones religiosas presentan lo no visible y la oscuridad como contenedores de las verdades más profundas, espacios privilegiados de la experiencia.

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Sólo desde esta oscuridad originaria Dios pudo ordenar “hágase la luz”, y al crearla estableció una división luminosa entre el espacio profano y el misterio invisible de su divinidad. Es por eso que aquello considerado sagrado no puede ser percibido visualmente.

Desde estas perspectivas, la ceguera a las cosas de este mundo sería una forma de vivir esa experiencia, sumergirse en esas verdades no reveladas, en el comienzo, aún indiferenciado, que está más allá de lo visible. No ver también representa la posibilidad de traspasar las cosas en sí mismas; es el paso de un mundo a otro: del mundo empírico al mundo de las ideas. Así, el ciego es un vidente capaz de “mirar” de otro modo, de ver más allá de lo visible.

En un mundo en que privilegiamos la mirada como una forma de conocer la realidad, la visión de quienes no ven arroja una perspectiva enriquecida de las cosas, la cual parte no de la luz sino de esa oscuridad iluminada que nos muestra otro tipo de verdades que pueden ser percibidas mediante otros sentidos.

Por ello esta semana en Galería Fotocreativa mostraremos algunos proyectos de fotógrafos que, a pesar de no poder ver, construyen fotografías de su propio mundo y nos revelan otras formas de percibir y representar imaginariamente, lo cual nos muestra nuevamente que la creación y la fotografía son espacios de posibilidad abiertos para todo aquél que tenga una necesidad de expresión.

Alejandra Delgado.

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