Fotografías y viajes en el tiempo, la anacronía de las imágenes

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… es justamente porque las imágenes no están “en presente”
por lo que son capaces de hacer visibles
las relaciones de tiempo más complejas…

GEORGES DIDI-HUBERMAN

En 1941, durante de la reapertura del puente South Forks en Gold Bridge, Canadá, se tomó la fotografía de un presunto viajero del tiempo. Este hombre desconocido aparece en la imagen usando ropa que no corresponde al estilo habitual en la década de 1940. Sus gafas de sol, una camiseta moderna y un suéter desenfadado parecen delatar su condición de turista temporal.

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La fotografía pertenece al Bralorne Pioneer Museum y apareció en la exposición virtual llamada “Their Past Lives Here”, producida por el Museo virtual de Canadá. Su difusión a través de internet generó un intenso debate que se extendió por el mundo en poco tiempo. Conocido como el hombre moderno” o el “hipster del tiempo”, este anacrónico sujeto se convirtió en un caso de estudio de los fenómenos virales de internet en los museos, y se presentó en la conferencia Museums and the Web 2011 en Filadelfia, Pensilvania.

El debate se centra en si la imagen muestra realmente un viajero del tiempo, si se trata de un montaje o si simplemente es una confusión curiosa. Sin embargo, a mi me hace pensar en la relación que existe entre el tiempo y la fotografía. Frecuentemente se suele afirmar que las imágenes fotográficas preservan el pasado. Éstas, desde sus orígenes, se han empleado para obtener un testimonio que permita a ciertos acontecimientos dejar una memoria visual que prevalezca más allá del momento y el lugar en que éstos ocurrieron.

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Siempre filtrados por el punto de vista de su autor, y a veces con una plena intención ideológica, estos documentos permiten de algún modo establecer un diálogo entre el presente y el pasado, una suerte de viaje temporal a través de la imagen. Parece, sin embargo, que frecuentemente se suele confundir el vehículo con el viaje o con el destino mismo. Solemos pensar que la imagen fotográfica es igual al acontecimiento y que este permanece inmutable sin importa quién la mire o cuándo lo haga.

La imagen del viajero en el tiempo ejemplifica esta confusión. Investigaciones sugieren que la apariencia de “hombre moderno” de este personaje es sólo eso: apariencia. Los lentes de sol que usa ya se empleaban en la década de 1920, y en la película Double Indemnity, de 1944, se puede ver a la protagonista usando unos similares. Además, al inspeccionar la imagen de cerca, lo que parece ser una camiseta impresa, resulta ser un suéter similar al que era usado por los equipos deportivos de la época. Entonces, su vestimenta aunque es mucho más informal que la usada por las otras personas de la fotografía, no corresponde a otro tiempo.

double, indemnity

Lo que hace evidente esta imagen es que la relación entre una fotografía y el pasado que representa es mucho más compleja. En ella pensar en el viaje en el tiempo sólo es posible desde la mirada de un espectador de nuestro tiempo. Para un espectador de 1940 la vestimenta del presunto viajero quizá resultaría extraña o desaliñada pero no se pensaría que es un hombre del futuro porque la idea de futuro en ese entonces no se asociaba con ese tipo de vestimenta, mientras que en la actualidad sí porque la identificamos con nuestra propia forma de vestir.

jersey, 1940

Sin embargo, la fotografía nos hace pensar en otro tipo de viaje en el tiempo: el que se hace a través de las imágenes ¿en qué tiempo están las imágenes que almacenamos? Teóricos como George Didi-Huberman han reflexionado en torno a ello y han hablado de una “anacronía” en ellas, especialmente en las de naturaleza fotográfica.

Si bien la fotografía representa un acontecimiento irrepetible, un momento en el pasado que no se puede transformar, su temporalidad no se limita a ello. Las fotografías, y las imágenes en general, no están en el presente ni en el pasado, habitan un tiempo impreciso en el que el pasado que contienen se reconfigura con cada reproducción e interpretación de quien las contempla. Gracias a este anacronismo, podemos crear “relaciones de tiempo más complejas”, es decir, una temporalidad no lineal; una cronología del montaje, en palabras de Didi-Huberman:

“El montaje escapa de las teleologías, hace visibles las supervivencias, los anacronismos, los encuentros de temporalidades contradictorias que afectan a cada objeto, cada acontecimiento, cada persona, cada gesto. […] la historia no es sino todas las complejidades del tiempo, todos los estratos de la arqueología, todos los punteados del destino”1

1 DIDI-HUBERMAN, Georges (2007). Cuando las imágenes tocan lo real, conferencia presentada en el curso homónimo de apreciación del arte contemporáneo, Madrid: Círculo de Bellas Artes

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