Irrealidades que aparentan realidades

fauna, joan, fontcuberta

Por Nancy Guadarrama Leal.

El fotógrafo del siglo XXI se interesa
más por el concepto que por la fotografía misma…

En 2013, el fotógrafo español Joan Fontcuberta ganó el Premio Internacional de Fotografía Hasselbald, considerado el Premio Nobel de la Fotografía. Su obra es reconocida internacionalmente por tres importantes series: Herbarium (1984), Fauna (1987) y Sputnik (1997); las dos primeras inspiradas en la historia natural y la tercera en los viajes espaciales. A pesar de que cada una de ellas sigue una línea temática diferente, éstas están unidas por un estilo propio y una búsqueda conceptual similar: cuestionar los límites entre lo real y la ficción.

fauna, joan, fontcuberta

Para un espectador que confía ciegamente en lo que observa, las dos primeras series podrían parecer exploraciones directas de la naturaleza, de los elementos “reales” que la integran, sin embargo no es así. Fontcuberta hace su propio inventario de plantas y animales, toma imágenes de seres diferentes y los integra para crear especies irreales y, por tanto, únicas.

La colección Herbarium tiene cierto aire de compendio antiguo: el contraste de color entre el blanco y el negro de cada uno de los especímenes que integra, además del título que en automático nos transporta a algún texto de historia natural en lengua latina. Este recurso “engaña” al espectador proponiendo datos verdaderos sobre plantas reales.

herbarium, joan, fontcuberta

En la segunda y tercera colecciones sucede lo mismo: la apariencia científica del trabajo de Fontcuberta le da a sus imágenes un elevado matiz de realidad. En sus imágenes el fotógrafo español convierte irrealidades en realidades. El público, al ver una de sus fotografías de la serie Fauna, se cuestionará seriamente si es posible que ese ser con seis pares de patas, como un dinosaurio pequeño, exista; no descartará la idea. Las fotografías de Fontcuberta hacen dudar.

El autor aborda dentro de la fotografía temas que son difíciles de observar; su contemplación va más allá de lo evidente y crea seres irreales en las que engaña al espectador que, ingenuo, los siente posibles y no duda de su existencia.

sputnik, joan, fontcuberta

Facebook Comments

Deja un comentario