Las mujeres en los primeros años de la fotografía

La mirada no tiene género. Parece extraño pero, aún en nuestro siglo, suele pensarse que el hecho de ser mujer te hace percibir las cosas de un color, enfocar sólo ciertos ángulos o estar más interesada en algunos temas. Teorías como el construccionismo social ya han mostrado cómo estas ideas son elaboraciones artificiales: las categorías femenino y masculino, y los roles de género, son construcciones y no verdades naturales.

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Del mismo modo que no existe una forma única de ser mujer, tampoco hay una manera “femenina” de mirar. La historia de la fotografía es una clara muestra de ello. Contrariamente a lo que podría suponerse, las mujeres están vinculadas a la actividad fotográfica desde el surgimiento de la propia técnica.

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En los primeros años de la fotografía, Constance Talbot (esposa de William Henry Fox Talbot) y una colega botánica llamada Anna Atkins ya experimentaban con métodos fotográficos, utilizando una pequeña cámara de madera conocida como “la ratonera”, que constaba de un lente y una “trampilla” en la que se colocaba el papel sensible. Ambas mujeres son consideradas las primeras fotógrafas de la historia. Anna Atkins, además, pasó a la historia por ser la primera mujer en publicar un trabajo científico utilizando la técnica fotográfica; su British Algae: Cyanotype Impressions, que salió a la luz justo al año siguiente de que su amigo John Herschel inventara la cianotipia.

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Durante esa época (finales del S. XIX y principios del XX), la fotografía fue una de las pocas actividades permitidas a las mujeres como una forma de ganarse la vida. Por lo que, durante estos años, muchas mujeres formaban parte de la industria de los estudios fotográficos. Algunos ejemplos de ello son Geneviéve Elisabeth Francart (esposa del famoso fotógrafo André Adolphe Eugène Disdéri) quien quedó a cargo del primer estudio fotográfico de su marido, y Amalia López Cabrera, reconocida por ser la primera mujer que instala un estudio fotográfico propio.

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Además, en este periodo también abundaban las fotógrafas aficionadas, quienes, por interés, necesidad o casualidad, se aproximaron a esta técnica y dejaron testimonio de una particular forma de mirar. De este modo, al iniciar el siglo XX, las mujeres estaban ya plenamente integradas en el mundo de la fotografía, no sólo como asistentes, sino como artistas, fotógrafas de prensa o documentalistas.

Pensando en ello, esta semana en Galería Fotocreativa hablaremos del trabajo de estas fotógrafas pioneras que, desde distintos géneros y estilos, sentaron un precedente en la historia de la fotografía y nos mostraron que, sin importar el género, cada mirada es única y particular.

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