Por una sociedad más humana

Beuys, coyote

Por Atziri Servin Pichardo.

Cada hombre es un artista

Estamos viviendo en una etapa de la sociedad en la que, a donde quiera que volteamos, vemos violencia. Cuando paso por algún puesto de revistas veo los titulares de los periódicos que ya no dejan nada a la imaginación, noticieros, radio, televisión, en todos lados hay violencia, crimen. Se dice que, si uno está en paz consigo mismo estará en paz con los demás, pero cuando los medios no permiten que seamos indiferentes ante esta realidad, nos resulta cada vez más difícil pensar, sentir, aunque sea un poco de tranquilidad, esta fórmula parece no tener mucho sentido.

Beuys, coyote

Existe una doctrina que, a través de movimientos políticos y religiosos, busca mantener la paz entre las naciones e individuos, es lo que se conoce como Pacifismo. Aunque su practicante más conocido fue Mahatma Gandhi, muchos personajes famosos y dedicados a diversas disciplinas también fueron activistas de la no violencia; uno de ellos fue el artista conceptual Joseph Beuys (Alemania, 1921-1986) quien realizó grandes aportes a la relación entre el arte y la experiencia de vida y política sentida a través de éste
Beuys alcanzó gran prestigio por su concepción teórica del arte. Pensando a la sociedad como una escultura, desarrolló su “concepto ampliado del arte” que se resume en igualdad de derecho, fraternidad en la economía y libertad del espíritu; él consideraba el concepto tradicional de arte como limitado, así que en su nueva concepción establece la preocupación por el papel político que juega el artista y su capacidad de transformar de manera radical al hombre por medio del arte.

La personalidad del artista, junto con sus acciones, tienen más importancia que su resultado; de ahí viene su idea de que “todo ser humano es un artista”. Así, cada acción que realice será una obra de arte que motive a la reflexión. Toda su producción artística está ligada al compromiso con el concepto de “plástica social”, pues Beuys estaba completamente convencido de que el arte podía ser una fuerza capaz de lograr una transformación del mundo, por eso él hizo un llamado a la sociedad en general para que cada uno en su trabajo, se convirtiera en artista; en sus propias palabras “en razón de este concepto de arte antropológico, cada hombre es un artista; en cada hombre existe una capacidad creadora virtual; esto no quiere decir que cada hombre sea un pintor o un escultor, sino que existe una creatividad latente en todas las esferas del trabajo humano”.

Para Beuys, el arte era tan efímero como la vida, es por eso que nunca creó obras para la eternidad sin que estas no dieran pie a la reflexión. Su principal proyecto fue propiciar una transformación social a través del arte. Más que buscar un estilo, buscaba transmitir un mensaje de manera eficiente.

En 1943 su avión Stuka es derribado sobre Crimea, Ucrania, Beuys es rescatado por un grupo de nómadas que lo encuentran herido e inconsciente, lo salvan de morir untando sus heridas con grasa de animales y tapándolo con fieltro del frió; esta experiencia lo marcaría toda su vida e influiría en su producción artística, pues los materiales que más utilizaba eran, precisamente, grasa y fieltro.

beuys, oaks

En su intento por motivar una sociedad más humana utilizó elementos de la mitología, filosofía, medicina y religión, tales como rituales, prácticas de fe, curativas, sociales, científicas y sociales; en algunos de sus dibujos, conferencias y acciones integró referencias a la medicina tradicional y académica. Es por eso que uno de los temas más comunes a lo largo de su obra es una mezcla de lo salvaje y oculto, del oriente con occidente, de lo animal e instintivo con lo sagrado y social.

“Coyote, I like America and America likes me”, fue una de sus acciones más reconocidas. En 1974 se encerró durante cuatro días en la galería René Block de Nueva York con un coyote, Beuys se cubrió de fieltro e interactuó con el animal hasta que logró ganar su confianza, lo más sorprendente sucedió al tercer día, cuando el artista logra darle un abrazo al coyote. Toda la acción fue documentada en un video testimonio de su actividad.

Una de sus piezas más representativas la llevó a cabo en 1982, durante Documenta VII de Kassel, “7000 oaks” (7000 robles). Frente a la entrada del museo Fridericianum, donde se llevaba a cabo la Bienal, Beuys colocó 7 mil bloques de roca de basalto con una instrucción: las rocas sólo podían moverse si se plantaban en una nueva ubicación un roble junto a las piedras, un roble por cada basalto; hasta que los 7,000 árboles fueran plantados las rocas serían retiradas de su lugar para crear conciencia en quienes las vieran. Por desgracia, Joseph Beuys fallece el 23 de enero de 1986, su muerte no fue pretexto para que “7000 oaks” quedara inconclusa y, luego de cinco años, su obra quedó concluida. Hasta la fecha sus robles siguen creciendo como recordatorio de la fusión entre arte, vida y escultura social que caracterizó su pensamiento.

Tal vez si adoptáramos la primicia de Beuys, todos somos artistas, si todos nos esforzáramos en hacer de la mejor manera nuestras actividades cotidianas, por muy simple que parezca, podríamos llegar a hacer de esta una sociedad mejor.

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INTERNARTE:

– Descubriríamos que, formando esta lengua (refiriéndose a su concepto ampliado del arte), que su utilización consciente engendra conceptos y que el mundo, es decir lo ‘ya dado’- aunque esté enfermo – podrá ser labrado con conceptos esenciales, de manera que sea posible una curación.
– La sociedad necesita ser sanada y sanar significa transformar al hombre, en el sentido de devolverle sus genuinas capacidades creativas, desarrollando con ellas su libertad.
– Pero cuando afirmo una cosa, no quiero decir que haya que creer en ella. Sólo digo: cada uno debería mirarse a sí mismo, cada uno debería efectivamente formularse a sí mismo como la lengua aquello que exige la sensibilidad y el pensamiento; esto actúa sobre la voluntad, y la voluntad actúa sobre la lengua. Así se desencadena un movimiento en espiral ascendente. Debe despertar en cada ser humano la conciencia, y una conciencia aguda de mí, es decir, una voluntad de afirmación de uno mismo.

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